2 entrega
EVALUACIÓN PERMANENTE
Fotos posibles
Cuando somos niños,
deseamos con muchas ganas ser adulto, pero solo porque no sabemos lo que ser un
adulto significa.
Cuando somos
adultos queremos ser niños otra vez, porque extrañamos esa libertad que teníamos,
pero, sobre todo, el no tener responsabilidades.
¿Por qué tenemos
que llegar al punto de querer volver a ser niños, y no serlo?
La respuesta es
porque no sabemos o nos dejamos llevar por el que dirán. Si vemos caricaturas
somos infantiles, si vemos películas de acción, somos aburridos; si nos
emocionamos por un juego, no tuvimos infancia. Y como esas, muchas otras
clasificaciones nos dan.
Yo quiero ser un
adulto, pero también quiero ser un niño. Ese niño que me ayude a divertirme en
cualquier momento y también el que me recuerde como ser un buen padre.
Podre tener 25,
30, 40 años, pero la razón por la que yo me sigo viendo joven, es porque no pierdo
ese niño interior, ese espíritu alegre y aventurero, que me daba la energía de
ir a jugar con mis amigos del barrio, que me daba la valentía de montarme en
una mata de mango para tumbar el fruto de este.
Un niño tiene que
sentirse orgulloso de ser un adulto y, el adulto tiene que recordar que tiene un alma
alegre, la cual no puedes encerrar; porque esa alma tiene un nombre y tiene una razón para estar ahí.
¿Y sabes quien es? ¿Cómo se llama? ¿o cómo se ve?
Mírate en un espejo y te verás a ti mismo, y sonríes porque te acuerdas de todas esas aventuras que hiciste de pequeño y que puedes seguir teniendo, si tan solo van de la mano, en una sola dirección.
Quiero ser adulto, pero sin olvidarme del niño
que fui y puedo seguir siendo.
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